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El dulzor de la feria | Los buñuelos de la portada

Antes de que existieran las casetas tal y como hoy las conocemos, ya había algo que atraía a los sevillanos en los días de Feria… Los puestos de comida
Los buñuelos forman parte de esa tradición más antigua. Ya en las primeras ferias del siglo XIX, cuando el evento era principalmente ganadero y se celebraba en el Prado de San Sebastián, se instalaban puestos de dulces y frituras para atender a tratantes, visitantes y curiosos. Entre ellos, los buñuelos comenzaron a hacerse un hueco como uno de los sabores más reconocibles.
El cronista José Velázquez y Sánchez ya describía en sus relatos la presencia de buñolerías junto a tabernas y bodegones, configurando un primer paisaje gastronómico que acompañaba a la Feria desde sus orígenes.
Con el paso del tiempo, la Feria evolucionó, cambió de ubicación y se transformó en lo que es hoy.
buñuelos feria sevilla
Actualmente, los puestos situados junto a la portada se han convertido en un punto de encuentro casi ritual. No forman parte del interior de las casetas, pero sí del recorrido emocional de la Feria: ese momento de llegada o de salida en el que el olor a masa frita, el azúcar y el bullicio anuncian que algo está pasando.
Para muchos, pasar por los buñuelos es casi una tradición. Un gesto sencillo que se repite año tras año.
Porque la Feria también se construye con esos pequeños rituales que no están escritos… pero que todos reconocen.

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